
Hasta ahora, hemos visto diferentes variantes del fenómeno Tupper. El mismo nombre viene dado de la marca de botes herméticos destinados al uso alimentario llamada Tupper Ware. Su comercialización consiste en la organización de reuniones a domicilios domésticos donde la figura del comercial se encarga de transmitir muchas veces de forma dramatizada la eficacia de los productos. El sucesor de ésta idea ha sido el Tupper Sex, creo que no hace falta explicarla; ya que con el nombre nos queda bastante clarito. Pues bien, la última es el Tupper Taste. Éste fenómeno da a lugar a reuniones en domicilios particulares donde un sommelier o representante de una marca de vinos concreta realiza una cata.
Si la finalidad de éstas reuniones es vender y lo demuestran de una manera muy poco sutil; ya que en la mayoría te obligan a hacer una compra mínima, en el Tupper Taste sólo se cobra por hacer la cata y efectivamente, no se negará a nadie el derecho de compra si lo quieren hacer una vez finalizado el evento.
Claro que si, el concepto Tupper nos gusta, ahora queda bien decir que has quedado con los amigos en tu casa para hacer una cata dirigida. ¿Te hace un Tupper? ... pero que sea Taste.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada