jueves, 29 de octubre de 2009

Pon un tractor en tu vida

Huyendo de la crisis en España y viajando a través de la red, he llegado hasta un valle donde una extensión de viñedos no desaparece en el horizonte. Me estoy refiriendo a Napa Valley, California. Me ha sorprendido gratamente cómo empresas del sector enoturístico están cambiando su estrategia ante el turista local. Están sustituyendo las visitas con degustación de tipo estándar a un modelo que ellos denominan " La bodega creativa". Este modo consiste en dar clases de viticultura a los turistas, maridajes de vino y comida, paseos por el viñedo en tractor o incluso en remolques... Es interesante la manera que tienen para "cosechar" turistas en tiempos donde estamos exprimiendo hasta el último céntimo. Hay incluso alguna bodega donde el enólogo se"quita los anillos" y se mezcla con los turistas para guiarlos por los viñedos en excursiones a pie, en bicicleta o bien paseando al perro. Son los denominados " Eco tours".
Tendremos que ir pensando en limpiar nuestros remolques de uva y poner algunas sillas de jardín.

Una "Facebookata"


Ayer, mi abuelita de 80 años me preguntó qué era el " Feisbuc", que lo había escuchado en la tele y no sabía lo que era. La verdad es que creo que es de los pocos que tienen excusa en ignorar la existencia del Facebook porque hoy en día quien más quien menos todos lo conocemos e incluso formamos parte de esta enorme red social que nos conecta con todo el mundo. Ésta revolución de Internet ha sido mi última inspiración para promocionar las actividades que se realizan en nuestra bodega. Al alcance de un solo clic, en el plazo de siete días, he conseguido reunir a más de 200 personas interesadas en nuestra bodega de las cuales 60 de ellas se pasaron a visitarnos el pasado domingo. Esto nos demuestra el gran potencial de convocatoria que puede tener una red social que si la sabemos utilizar bien, nos puede aportar grandes beneficios.

El cliente, ¿entiende?


Nunca me he considerado un experto en el mundo del vino, todo lo contrario, cada día se aprenden cosas nuevas y te das cuenta de que aquello en que realmente pensabas dominar, te domina.

Un aspecto que me encanta es que te das cuenta que la cultura del vino se expande cada vez más, gracias a internet, programas de Tv, revistas... y la gente va entrando en el mundillo. Lo veo diariamente cuando durante las "degustaciones" surgen palabras como: astringencia, taninos, terroir... aunque no encajen en contexto es curioso como la gente les gusta usarlas. Parece que dominar la jerga te da cierto glamour. Personalmente soy de los que me encanta escuchar las descripciones de los vinos a la gente antes de decir nada. Es en este punto donde realmente veo con quien me enfrento.

Según mi parecer, el visitante que dice con humildad: " Yo, es que de vinos no entiendo nada, pero me gustan" - es el que más nos va a sorprender con sus descripciones y explicaciones. En el mundo del vino hay miedo, un temor a pensar que se puede decir alguna "barbaridad" acerca del vino delante de los demás, por eso, lo que más dice la gente es : yo no entiendo de vinos. Para los más valientes, dejamos las 4 palabras que se han aprendido para que las utilicen cuando les parezca y miren con picardía al vecino como diciendo: " Toma, yo se de vinos y tú no".

Pero bueno, en la cesta de la compra hay de todo y nosotros no debemos olvidar que como buenos anfitriones, tenemos que hacerlos pasar por caja así que como siempre se ha dicho: " El cliente tiene la razón" aunque esto signifique que debamos mordernos la lengua o evitar algún que otro ataque de risa ante las "barbaridades" de "los nuevos vinos".

Situación y perspectivas del enoturismo




Ante todo dar la bienvenida a todos y todas los lectores de este blog, espero aportar algo con mi visión y experiencia en el mundo del enoturismo; ya no digo aportar conocimientos sinó despertar la opinión de todos vosotros.

Mi nombre es Sergi y durante estos últimos años, he podido observar estando frente del departamento de enoturismo de una bodega que nos encontramos con ciertos problemas:

-El primero es la comunicación no fiable podríamos decir que gracias a internet. Hay tantos lugares por visitar, tanta cantidad de enlaces que descubrir que es muy difícil acertar el lugar exacto para ofertar nuestra bodega. Está en vuestras manos elegir hacia dónde quereis enviar vuestra atención. Según mi parecer, soy un gran defensor de la publicidad gratuita y para ello mi método favorito es el del BOCA - OREJA. Por ello, queremos que nuestros visitantes se marchen contentos y que incluso repitan porque si un visitante se marcha feliz, es muy probable que hable bien de nosotros pero si se marcha insatisfecho estoy seguro de que hablará mucho pero de nosotros.

-El segundo problema y el que es según mi punto de vista de los más importantes, es la falta de preparación del personal que realiza las visitas en una bodega.

-El tercer problema es la desarmonía en las visitas de la bodega.

Para combatir estos problemas debemos:

- Formar a profesionales; nadie nace enseñado y no podemos exigir un gran conocimiento acerca del mundo del vino, pero si nociones de cata, maridaje, defenderse en idiomas... y lo que si podemos exigir es una actitud, una sonrisa, simpatía, empuje, saver estar... es más importante el profesional que realiza las visitas, que no las instalaciones que enseña.

-Hay que saber adaptarse al perfil de cada visitante que nos viene pero cada vez más evitar las explicaciones técnicas que aburrirán a nuestro visitante que lo más seguro es que no entienda palabra de lo que decimos, por eso hay que ponerse al nivel del visitante.

- La tendencia que se sigue actualmente y en Francia se está siguiendo prácticamente ya en todas las bodegas, es eliminar la parte técnica de cada visita. Esto tiene sentido porque al fin y al cabo, todas las bodegas tenemos la misma "sala de acero" y trabajamos de la misma forma por eso quien ha visto ya algunas bodegas, no lo obliguemos a ver esta parte otre vez.

- Potenciar nuestro punto diferenciador como bodega; ya sea la autenticidad del lugar, la historia de nuestra bodega, nuestro paisaje, nuestras variedades de uva...

Sólo asi podremos acabar de definir esta "nueva" palabra que es enoturismo pero cuyo significado lleva décadas siendo utilizado. Al fin y al cabo, lo que ofrecemos es un servicio turístico que a la vez cultiva la mente y paladar de todos los visitantes.